Más que el mismo futbol
El color de David Faitelson
No podemos permitírnoslo. Sería un craso error, un desliz del cual nos arrepentiríamos por el resto de nuestra vida. Recuperemos la capacidad de asombro, despertemos, démonos el tiempo, la distancia y la imaginación para comprender la clase de equipo, de jugadores, de técnico que el Barcelona ha puesto al servicio de todos los aficionados del mundo.
Juegan por el placer de jugar. Ganan porque el juego determina que tienen que ganar. Y divierten porque ellos mismos se están divirtiendo sobre la cancha.
Nunca, nunca en mis casi 30 años de periodista había disfrutado de un equipo tan completo, tan armónico, tan avasallador y tan consciente que el futbol es un modo de entretenimiento que no puede permitirse el lujo de fallarle a los 50 o 60 mil que están en la tribuna y a los millones que lo ven por televisión.
El Barcelona es el “grito” del nuevo siglo. Lo es su fisonomía, su respeto, su ambición, sus valores, su identidad y la capacidad que tiene para repartir las responsabilidades en la cancha y hasta fuera de ella.
Hay una frase deliciosa, sublime y hasta gloriosa: “Lo que yo hago no es complicado, lo difícil es lo que hacen Xavi e Iniesta”, dijo Lionel Messi, el hombre que anoche recibió el trofeo como el Mejor Jugador de la FIFA por el año 2009.
Cuando el líder futbolístico del equipo, cuando el director de la orquesta, cuando el chico que supone ser el heredero de los grandes futbolistas de todas las épocas, habla con tal parsimonia y ubicación, significa que todas las piezas siguen en su lugar y que este Barça está hecho con una materia sagrada, inexpugnable e intocable a todos los defectos que la época propone.
No importa cuál sea su color, su nacionalidad, su escudo, su pasado, el Barcelona ha provocado a su alrededor algo único para todos aquellos que creíamos -que creemos- que el futbol es un deporte bello donde sí importan los medios para obtener la victoria.
El Barcelona ha dado ese paso celestial, al que sólo se atreven algunos. El Barcelona es único y ejemplar. El Barcelona es hoy, escúchelo bien, aún más importante que el propio deporte que representa.
david.m.faitelson@espn.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario